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Cajasol
Historia

87-88

Los orígenes del Caja San Fernando se remontan 20 años atrás, a la década de los 80, en que comienzan a tomar forma los sueños de gozar en Sevilla de baloncesto de elite. Fue precisamente en los años 80 cuando el expresidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Pino, encargó a varios empleados de la fundación Luis Cernuda un proyecto para la formación de un equipo de primera división. Pino, junto a su amigo personal Guillermo Sierra, se embarcaron de lleno en la búsqueda de vías que les permitieran materializar dicho proyecto. Hubo que superar muchas dificultades, sobre todo cuando el presidente del RCD Español, Antonio Baró, se echó atrás en las negociaciones que mantenía con Sierra para vender su sección de baloncesto a Clubasa, Club de Bañpncesto SA. Los sevillanos dirigieron sus miradas entonces a equipos de 1ª B y 2ª división con posibilidades de ascenso a la segunda categoría del basket nacional, siendo finalmente Seguros Caudal el que aceptó la oferta de Clubasa.

Logrado el objetivo de la plaza, se le encarga a José Luis Saez, presidente por aquel entonces de la Federación Andaluza de Baloncesto, la labor de iniciar las negociaciones con los jugadores que posteriormente engrosarían las filas del Caja. Quique Azcón, Toño Martín y Javier.

García fueron los primeros en llegar. Terry White y M. Crow se convirtieron en la pareja americana del equipo, que se completó con Paco Velasco. Con esta base, el Caja comenzó su andadura en la alta competición con el objetivo de ascender a la ACB.

28 equipos componían la 1ª división, en la que sólo dos tendrían derecho a ascender a ACB y ocho podrían caer a la 2ª división. La directiva hizo un esfuerzo económico importante y consiguió tener el tercer presupuesto de la categoría con 85 millones de pesetas.

El elegido para dirigir esta plantilla fue el hoy consejero del club sevillano Arturo Montequi, quien en un principio tomó las riendas del equipo pero que después abandonó por motivos personales. Leo Chaves, su segundo hasta el momento, lo sustituyó hasta la llegada del uruguayo Etchamendi.

Tras un comienzo de liga dubitativo, el Caja inició una buena racha de juego, logrando cerrar la primera vuelta en quinta plaza. Pero cuando estaba a punto de arrancar la segunda fase liguera, Etchamendi dimitió alegando razones personales (afección cardíaca). Leo Chaves se hizo entonces cargo del equipo hasta final de temporada.

El Caja no logró el ascenso, pero el primer año de experiencia tenía que servir para la temporada siguiente, donde de nuevo el objetivo volvería a ser entrar en la máxima categoría del baloncesto nacional.

92-93

La ACB aprueba la llegada de un tercer americano y el Caja se refuerza con la llegada de Darryl Middleton. Además, engrosan las filas del equipo otros dos extranjeros de garantía, Brian Jackson y .Lockhart, que forman un buen cóctel de puntos, regularidad y experiencia. José Alberto Pesquera inicia su quinta temporada dirigiendo al Caja San Fernando.

El equipo finaliza quinto en la liga y consigue con ello clasificarse por primera vez n su historia para una competición europea: la Copa Korac. Las claves del éxito fueron, en primer lugar, la acertada política de fichajes; y en segundo, el sistema de competición, que favoreció al Caja en la primera fase, ya que al proceder de la serie A-2 se enfrentó más veces a los débiles. No obstante, no hay que olvidar que en los Play Off se impuso al Andorra y casi elimina al Estudiantes.

98-99

La temporada 98-99 comenzaba con un Caja prácticamente desde cero. La directiva se decidió por un entrenador joven, aunque con experiencia sobrada. Javier Imbroda llegaba a Sevilla tras toda una vida entrenando a los equipos de Málaga. Con el entrenador llegaron cinco nuevos jugadores, dos nacionales, Jacobo Odriozola y el exiliado del R. Madrid Mike Smith y tres extranjeros, Andre Turner, Chuck Kornegay y, tras dos, años, volvía Richard Scott.

La temporada se puede resumir con solo dos palabras: mejor imposible. El equipo que creó Imbroda rápidamente quedo constituido como un bloque. Desde el principio dio señales de que haría grandes cosas, consiguiendo en la pretemporada la Liga Andaluza.

Durante la Liga, el Caja se consolida como un gran equipo defensivo, pero que también sabía meter puntos. El primer objetivo conseguido fue el de entrar en la fase final de la Copa del Rey. Para sorpresa de todos, el Caja llegaa a la final, dejando en el camino al anfitrión, el Pamesa Valencia, y al todopoderoso Barcelona. En la final esperaba el Tau Ceramica, que aprovechando los pocos errores que cometió el equipo cajista consiguió el título.

Esto supuso un fuerte golpe para el Caja, que tras la Copa tardó algunos partidos en encontrarse a sí mismo. Poco a poco, y sin duda con el apoyo del entrenador, el Caja volvió a jugar con la constancia defensiva y la presión de partidos anteriores, llegando al final de la liga regular en la tercera posición.
En PlayOff por el título volvía a tocarle, como en la Copa del Rey, el Pamesa Valencia, que venía de perder la final de la Recopa. No lo puso nada facil el equipo de Valencia, pero en un magnmfico quinto partido en el Pabellón San Pablo se logró la victoria.

En semifinales, el R. Madrid. Otra dura eliminatoria, teniendo en cuenta, además, que el equipo de Madrid tenía la ventaja de campo. Pero el Caja no se dejó sorprender y ganó los dos partidos  en el Pabellón de la Ciudad Deportiva madridista. En el tercer encuentro en casa se jugó ante la mayor entrada de espectadores que nunca había recibido el Pabellón de San Pablo. Pero el equipo no pudo mantener el nivel mostrado en Madrid.

No obstante, en el cuarto partido todo fue diferente y el equipo de Imbroda superó sin problema a los madridistas.

En la final otra vez el Barça, como tres años atrás. Y ante todo una gran diferencia, el número de partidos jugados por uno y otro equipo. El Caja llegó a esta eliminatoria habiendo disputado 9 partidos, mientras que el equipo catalán sólo 6. Además, la ACB sólo dejó al Caja descansar dos más, por lo que la eliminatoria quedó sentenciada en los dos primeros partidos en la Ciudad Condal.
Otra vez quedaba el Caja eliminado por el Barcelona por 3-0.




01-02

Tras el aciago fin a la 'era Imbroda', el Caja San Fernando dio un giro radical a su política deportiva con la contratación de Marco Crespi, un italiano con fama de duro llegado en teoría para arreglar un vestuario viciado y con un aire nuevo. El club le diseñó en la parcela deportiva el equipo que el técnico quería tener, con el epicentro de dos exteriores, Brewer y Granger, con los que logró su único éxito como primer técnico (el ascenso a la Lega del Biella). Con ellos llegaron Hansell, Guarasci, Beard y Salva Guardia, mientras que Kornegay fue vendido a Unicaja Málaga por una buena cantidad económica.

Los métodos de Crespi desde el principio chocaron y sus excentricidades no lograban desviar el mal rumbo de una plantilla mal construida y peor dirigida, y que se encontró además con diversos problemas como la grave lesión de Guarasci o los continuos problemas físicos de Cattalini o Beard, con lo cual los cambios de jugadores no dejaron de producirse: luego llegaron Thierry Gadou, Dioumassi y Diego Fajardo, en tanto que marcharon Hansell y Granger.

El cuadro cajista comenzó con altibajos pero pronto se regeneró para completar una magnífica primera vuelta que le metió en la Copa. Allí, en Vitoria, el equipo cayó en cuartos ante el Barcelona pese a dar la cara con magnífico encuentro. En la competición liguera, demasiada fragilidad a domicilio y un juego errabundo motivaron que el equipo volviera a finalizar duodécimo sin pena ni gloria. En lo institucional, José Luis Luna accedió a la presidencia del club en marzo en sustitución de José Antonio Parra, que había cesado en sus funciones en diciembre, dando paso a una nueva etapa.

04-05

El Caja San Fernando afrontó la campaña 2004-05 con ilusiones renovadas y un viraje en el timón deportivo que se centró fundamentalmente en el banquillo. Después de los dos años de Gustavo Aranzana, el club realizó una importante apuesta con el objetivo de dar un salto cualitativo que le devolviera a la élite del baloncesto español en la que durante muchos años ha estado codeándose. El elegido fue nada menos que Velimir Perasovic, una leyenda como jugador que debutaba como técnico un año después de su retirada y tras haber desempeñado labores de director deportivo en el KK Split croata. Su categoría como jugador, su ambición y el hecho de haberse formado en una cantera como la de los Balcanes configuraban un perfil muy atractivo que provocó que se acrecentaran las expectativas en una afición bien acostumbrada a ver a su equipo luchando siempre con los mejores de la ACB.

La apuesta deportiva se sustentó también en la contratación de Lou Roe, uno de los mejores jugadores de la ACB, con el que llegaron también Darren Phillip y Andy Panko. Mientras, hombres como Slanina o Santangelo seguían partiendo como referencias importantes en un bloque con bastante calidad. Roe se convirtió inmediatamente en abanderado de un proyecto que, aun con sus vaivenes desde la pretemporada, realizó una buena primera vuelta. De hecho, el Caja San Fernando sólo se quedó fuera de la Copa del Rey por el básket average tras caer en la última jornada de la primera vuelta ante el Tau Vitoria. El beneficiado de esta situación fue el Unicaja Málaga, a la postre campeón del torneo copero.

Las directrices y métodos de trabajo de Perasovic crearon alguna discrepancia en la plantilla, pero sobre todo le enfrentaron a Vasco Evtimov, uno de los referentes del equipo en la anterior temporada. Por esos motivos, el técnico croata no fue nunca santo de la devoción de la afición ni del entorno del club, lo que acentuó sus problemas. El ‘palo’ copero hizo mella en el equipo, que bajó de forma alarmante su rendimiento hasta el punto de provocar el cese de Velimir Perasovic, sustituido por Óscar Quintana. También llegó el pívot alemán Robert Maras, uno de los jugadores más altos en la historia del club, para ocupar el puesto del ‘cortado’ Vasco Evtimov. Los cambios mejoraron en cierta medida la imagen del Caja San Fernando, aunque algún partido malo y también alguna trastada arbitral impidieron que se clasificara para el play off por el título. La dolorosa derrota en San Pablo en la última jornada de la fase regular ante el CB Granada en el derbi regional dejó un muy mal sabor de boca en la afición.