Hace unos días recibimos una llamada de un cliente al que queremos especialmente y que nos puso en alerta máxima. Le habían estafado una cantidad de dinero (que no me dijo ni diríamos aquí) y el procedimiento fue realmente llamativo por la profesionalidad del ciberdelincuente. El timo ya tiene nombre y se le conoce como Fraude del CEO.

¿Cómo fue la historia?

Nuestro cliente envió un pedido por email a uno de sus proveedores. Pasadas unas horas recibió la confirmación del pedido, con la firma habitual del proveedor y la factura con el número de cuenta. Mi cliente, obviamente, hizo el pago y le envió el justificante. Pasados unos días, al ver que no recibía el pedido, llamó a su proveedor y éste le dijo que no habían recibido ningún pedido y, mucho menos, ninguna transferencia.